El escenario más frecuente en el que se encontrarán los futuros
profesores en un sistema tradicional de enseñanza va
a ser el salón de clase. Esto no implica necesariamente un
planteamiento tradicional de la enseñanza, por ejemplo, mediante
explicaciones magistrales por el docente. Esta situación incluye posibilidades
como el trabajo en grupo mediano o pequeño, la discusión,
actividades paralelas y ejercicios comunes.
Lo que caracteriza este escenario es:
• Situación de presencialidad de docente y estudiantes.
• Comunicación no mediada.
• Uso abundante del lenguaje oral.
• Empleo del texto escrito y de imágenes y otros medios, con
ayuda de la tecnología.
• Manejo de la tecnología para apoyar el trabajo en grupo.
Inicialmente puede ser tecnología tradicional, como el papel
o el encerado (pizarra), pero puede llegarse por ejemplo a las
pizarras digitales, las tablet, y al uso de equipos tipo OLPC (one
Laptop per Child).
• Versatilidad, flexibilidad, capacidad de adaptación.
• Predominio de la dimensión no cognitiva (aspectos emocionales,
capacidad de incentivar, despertar la motivación de los
estudiantes).
• Tradicional énfasis de la unidireccionalidad de los procesos comunicativos,
pero con un elevadísimo potencial de bidireccionalidad,
como se muestra en numerosos ejemplos
La exposición en clase, la lección magistral
La exposición en clase, llamada también clase magistral o la lección
del profesor, es una de las metodologías más utilizadas por los docentes.
Algunas razones para su uso son:
• Es posible comenzar la clase sin ninguna preparación previa.
• Deposita en el alumno la responsabilidad sobre el éxito del
aprendizaje.
• Fortalece la posición de poder del docente.
Bueno, estos no parecen los mejores argumentos. Hay otros:
• El docente logra adaptarse con más facilidad al nivel, ritmo y
necesidades de los alumnos.
• El docente puede incorporar información actualizada, llevar la
vida en su última noticia, y también lo último que aconteció en
el lugar en donde se encuentra su escuela o colegio.
• Como probablemente el docente ha recibido numerosos ejemplos
de la aplicación de esta metodología durante sus propios
estudios, tiene mejor preparación para aplicarla.
En la práctica cotidiana, la exposición en clase puede ser menos
eficiente de lo que parece debido a que:
• El docente repite la misma exposición, año tras año.
• Si un recurso (una anécdota, una pregunta…) funcionó bien un
año, algunas veces vuelve a utilizarla en años sucesivos.
• Progresivamente la exposición se vuelve menos estimulante
para el alumno.
• Algunos estudios han encontrado que, durante una exposición
o conferencia, una vez transcurridos los primeros 15 minutos, la
probabilidad de que el alumno deje de prestar atención es muy
elevada.
• Como los alumnos se distraen, el docente se ve obligado a introducir
elementos que atraigan su atención, y estos elementos
pasan a ser los únicos que después se recuerdan.
• Es imposible que un profesor sepa todo de todo.
• Todos cometemos errores, incluso cuando hablamos de un
tema que conocemos. La comunicación oral es la que presenta
más errores de comunicación de todas las basadas en el lenguaje
verbal.
Sin embargo, ¿cuáles son los aspectos “fuertes” de la comunicación
oral con los alumnos? Los más relevantes son aspectos emocionales,
la comunicación no verbal, la posibilidad de un retorno inmediato
por el alumno, así como la capacidad de adaptar el mensaje
al receptor, en cualquier momento.
Si desaprovechamos estas dos virtudes, estamos tirando por el suelo
lo mejor de la clase. Por tanto, alguien que solo explica, pero
no pregunta ni deja preguntar a sus alumnos, no será un buen
docente. Un profesor que siempre explicara con rostro adusto y
cara seria, que nunca supiera introducir una broma, una referencia
cordial, una sonrisa, sería también un mal profesor.
El uso de los medios puede ayudar a mejorar las clases, si están
a favor de todo lo anterior. Nos restan flexibilidad para cambiar el
curso de la explicación en cualquier momento, en función de las
reacciones de los alumnos, y pueden convertirse en el mayor enemigo
del docente. Si los medios nos obligan a extremar la disciplina
con los alumnos… quizás sea mejor no utilizarlos.
Los medios audiovisuales e informáticos deben estar siempre al
servicio de una comunicación cordial y fluida entre el maestro y
sus alumnos, deben favorecer una clase participativa, en la que los
alumnos intervengan y tomen decisiones en relación con la manera
de conseguir sus objetivos de aprendizaje. Existe un libro de
Donald Finkel cuyo título podría servirnos de guía, pues si conseguimos
lo que él dice, seremos unos grandes docentes, auténticos
maestros; el título del libro es: Dar clase con la boca cerrada.
Este es un aspecto tan fundamental, que resulta increíble que no sea tenido en cuenta por algunos docentes. Aquí no se va a recoger un tratado sobre comunicación no verbal, pero sí a exponer algunas ideas muy elementales.
Por supuesto, el vestido, el peinado y la presentación influyen positiva o negativamente en la actitud más o menos receptiva de los alumnos. Sin embargo, no existe una única regla, porque el “cómo influyen” depende, precisamente, de las características de los alumnos. En algunos casos, conviene el uso de vestido correcto y, en otros, es absolutamente desaconsejable.
El “arte” del docente es, justamente, saber llegar a grupos muy diferentes, de modo que todos piensen que se está dirigiendo a ellos.
• Dar una cierta sonrisa amistosa, sin caer en una sonrisa bobalicona.
• Sonreír en forma discreta y franca.
• Mostrar una expresión amable, acogedora.
• Expresar interés (¡basta arrugar el entrecejo!) cuando un alumno habla o pregunta.
• Evitar la expresión distante, altiva, de “ser superior”.
• Mirar a los ojos de quienes escuchan.
En general, más que seguir estas reglas, conviene adoptar actitudes abiertas y acogedoras ante los alumnos; pero sin caer en la falta de carácter. Un ejemplo característico se da en los profesores jóvenes que buscan la complicidad de los alumnos desde el primer día. La familiaridad, la broma e incluso la crítica a compañeros de trabajo no son el mejor camino para conectar con un grupo de alumnos. Hay una regla sencilla para este caso: el primer día que un profesor coincide con sus alumnos debe recordar que no son amigos, simplemente porque ni siquiera se conocen. No hay que forzar las relaciones. Por delante existen varios meses de curso y ya habrá tiempo para conocerse. La expresión de la cara muestra muchas cosas que los alumnos no siempre pueden interpretar correctamente. Una experiencia negativa antes de la clase lleva, normalmente, a entrar en el aula con una expresión seria o de enojo que los estudiantes interpretan como dirigida contra ellos. El docente es un poco un actor y no le está permitido reflejar sus sentimientos cuando trata con un grupo de alumnos a quienes les son ajenos.
• Realizar incursiones hacia la zona de los alumnos, conforme pasa el tiempo y disminuye su nivel de atención.
• Utilizar discretamente los brazos en ocasiones para resaltar algún aspecto (y para atraer la atención de quienes asisten).
• Girar la cabeza, mirando a los alumnos situados a ambos lados de la sala.
La distancia afecta negativamente la comunicación. Por el contrario, los sujetos prestan más atención cuando el docente se encuentra más cerca de ellos (de hecho, también les resulta más difícil distraerse). El estrado, la mesa del docente, el proyector de retrotransparencias, el micro y la distancia física en metros son elementos que separan al profesor de sus alumnos. Pero existe un aspecto interesante que no debe olvidarse: tampoco conviene acercarse excesivamente. Todas las personas tenemos nuestra “burbuja” de espacio vital y no nos agrada que nos la invadan sin nuestra autorización. La proximidad física resulta molesta para las personas, para algunas más que otras. Debe respetarse esa “burbuja” que refleja la intimidad personal a la que el profesor no tiene derecho a acceder sin permiso. Esto es especialmente válido para las clases con adolescentes. Las características de esa distancia varían con la actividad: cuando el profesor mira y corrige lo que escribe un alumno, puede estar más cerca, pero también existe una distancia por mantener. Pero no olvidemos el punto fundamental: hay que acercarse a los alumnos, bajarse de la tarima (si la hay) y caminar entre ellos; y conjugar estas acciones con otros momentos en los que se permanece junto a la pizarra o al proyector de vídeo.
MIRA EL VIDEO: VENCER EL MIEDO AL HABLAR EN PÚBLICO
Tecnologías que puede utilizar
Sea cual sea la actividad que el docente realiza en clase, existen recursos
tecnológicos que pueden ayudarle en su exposición. Pueden
considerarse dos grandes tipos:
• Los recursos para que el docente o los alumnos se comuniquen
en el grupo de modo conjunto y complementen lo que dicen
con textos, imágenes, gráficos o vídeos proyectados en pantalla,
o mostrados a la vista de todos.
• Los recursos para que el docente o los estudiantes realicen tareas
individuales o en grupo, conectados a través de la tecnología, al
tiempo que participan en la actividad de clase
MIRA MÁS SOBRE RECURSOS AUDIOVISUALES EN EL AULA AQUÍ
La comunicación no verbal
La imagen del docente
El “arte” del docente es, justamente, saber llegar a grupos muy diferentes, de modo que todos piensen que se está dirigiendo a ellos.
La expresión de la cara
• Dar una cierta sonrisa amistosa, sin caer en una sonrisa bobalicona.
• Sonreír en forma discreta y franca.
• Mostrar una expresión amable, acogedora.
• Expresar interés (¡basta arrugar el entrecejo!) cuando un alumno habla o pregunta.
• Evitar la expresión distante, altiva, de “ser superior”.
• Mirar a los ojos de quienes escuchan.
En general, más que seguir estas reglas, conviene adoptar actitudes abiertas y acogedoras ante los alumnos; pero sin caer en la falta de carácter. Un ejemplo característico se da en los profesores jóvenes que buscan la complicidad de los alumnos desde el primer día. La familiaridad, la broma e incluso la crítica a compañeros de trabajo no son el mejor camino para conectar con un grupo de alumnos. Hay una regla sencilla para este caso: el primer día que un profesor coincide con sus alumnos debe recordar que no son amigos, simplemente porque ni siquiera se conocen. No hay que forzar las relaciones. Por delante existen varios meses de curso y ya habrá tiempo para conocerse. La expresión de la cara muestra muchas cosas que los alumnos no siempre pueden interpretar correctamente. Una experiencia negativa antes de la clase lleva, normalmente, a entrar en el aula con una expresión seria o de enojo que los estudiantes interpretan como dirigida contra ellos. El docente es un poco un actor y no le está permitido reflejar sus sentimientos cuando trata con un grupo de alumnos a quienes les son ajenos.
El movimiento
La publicidad demuestra cada día que el movimiento atrae la atención. Hasta a las vallas publicitarias han tratado de darles movimientos limitados. Frente a eso, no es fácil de comprender la actitud del docente sentado detrás de una mesa. Los oradores de tiempos lejanos, imposibilitados de salirse del púlpito, movían los brazos aparatosamente para tratar de llamar la atención de su auditorio. No parece necesario llegar a tanto, pero procure:
• Moverse por el aula y no permanecer en su asiento.• Realizar incursiones hacia la zona de los alumnos, conforme pasa el tiempo y disminuye su nivel de atención.
• Utilizar discretamente los brazos en ocasiones para resaltar algún aspecto (y para atraer la atención de quienes asisten).
• Girar la cabeza, mirando a los alumnos situados a ambos lados de la sala.
La distancia
La distancia afecta negativamente la comunicación. Por el contrario, los sujetos prestan más atención cuando el docente se encuentra más cerca de ellos (de hecho, también les resulta más difícil distraerse). El estrado, la mesa del docente, el proyector de retrotransparencias, el micro y la distancia física en metros son elementos que separan al profesor de sus alumnos. Pero existe un aspecto interesante que no debe olvidarse: tampoco conviene acercarse excesivamente. Todas las personas tenemos nuestra “burbuja” de espacio vital y no nos agrada que nos la invadan sin nuestra autorización. La proximidad física resulta molesta para las personas, para algunas más que otras. Debe respetarse esa “burbuja” que refleja la intimidad personal a la que el profesor no tiene derecho a acceder sin permiso. Esto es especialmente válido para las clases con adolescentes. Las características de esa distancia varían con la actividad: cuando el profesor mira y corrige lo que escribe un alumno, puede estar más cerca, pero también existe una distancia por mantener. Pero no olvidemos el punto fundamental: hay que acercarse a los alumnos, bajarse de la tarima (si la hay) y caminar entre ellos; y conjugar estas acciones con otros momentos en los que se permanece junto a la pizarra o al proyector de vídeo.La voz
Cuide la voz y las palabras, pero no por lo que se dice, sino por cómo se dice. Evite el tono elevado y, desde luego, el tono histérico. La entonación grave, pausada, junto con la pronunciación clara, predispone a los alumnos positivamente, además favorece la comprensión de lo que se dice. Utilice una intensidad adecuada al tamaño del grupo. Igual que el movimiento, los cambios en la entonación de la voz también atraen la atención. Estos cambios proporcionan información a los alumnos sobre el contenido que se está transmitiendo, y les permite distinguir entre ejemplos, conceptos fundamentales, aplicaciones o anécdotas, y aligeran el ritmo de la clase, logrando que la atención se mantenga durante periodos más prolongados.
MIRA EL VIDEO: VENCER EL MIEDO AL HABLAR EN PÚBLICO
Tecnologías que puede utilizar
un maestro en su clase?
Sea cual sea la actividad que el docente realiza en clase, existen recursostecnológicos que pueden ayudarle en su exposición. Pueden
considerarse dos grandes tipos:
• Los recursos para que el docente o los alumnos se comuniquen
en el grupo de modo conjunto y complementen lo que dicen
con textos, imágenes, gráficos o vídeos proyectados en pantalla,
o mostrados a la vista de todos.
• Los recursos para que el docente o los estudiantes realicen tareas
individuales o en grupo, conectados a través de la tecnología, al
tiempo que participan en la actividad de clase
MIRA MÁS SOBRE RECURSOS AUDIOVISUALES EN EL AULA AQUÍ
Recursos para la comunicación colectiva
• La pizarra o pizarrón (blackboard) y la pizarra blanca (whiteboard)
son recursos para que todos vean lo escrito o lo dibujado.
• Franelógrafo: consiste en una superficie de franela sobre la que
se adhieren figuras recortadas en tela o papel y provistas de
pequeños adhesivos. De modo similar pueden utilizarse los tableros
de corcho o metal; estos últimos con imanes para sujetar
las figuras.
• Papelógrafo o rotafolio: consiste en un bloc gigante de hojas sobre
las que se escribe, y pueden pasarse o arrancarse. Aunque
de menor superficie que la pizarra, permite volver atrás, a alguna
de las hojas dibujadas anteriormente.
• Mapas, carteles, fotos gigantes, láminas ilustradas y murales colocados
en paredes o ventanas, hechos por docentes o alumnos.
• Retroproyector o proyector de transparencias (láminas de acetato transparentes), proyector de diapositivas, filminas, slides y proyector de cuerpos opacos (episcopio). Permiten mostrar a todos un texto o imagen de tamaño normal.
• Proyector de cine, televisor, proyector de video, videoproyector y cañón de proyección, que dejan ver al grupo secuencias de video, animaciones y películas.
• Proyector de video para computador (datashow) que permite proyectar y mostrar a todos, lo que se está reproduciendo en una pantalla de computadora.
La tendencia actual procura integrar estos recursos: con el mismo proyector se muestra video, televisión, la imagen de una computadora, colecciones de diapositivas (digitalizadas), transparencias (en formato Power Point), mapas, ampliaciones de pequeños objetos captados con la webcam. Incluso se admite la integración de diferentes formas de trabajar: mediante la pizarra digital es posible utilizar una imagen de computadora proyectada como si fuera una imagen dibujada en una pizarra, y escribir sobre ella. Lo que dibujemos quedará guardado en la computadora y podrá ser luego utilizado por los alumnos.
Recursos para la comunicación diferenciada
Se trata de dispositivos para ser utilizados simultáneamente por pequeños grupos o en el grupo de clase. Note que aquí no se incluyen las computadoras de escritorio, con sus grandes pantallas, que dificultan la visión de unos y otros. Nos referimos a computadoras portátiles (notebooks, netbooks y laptops); PDA y otras agendas electrónicas; teléfonos móviles, llamados también celulares; iPod y reproductores de MP3, de MP4, y calculadoras digitales.
Muchos docentes en la primera década del siglo XXI todavía se sienten inseguros o dudan de la conveniencia de permitir estos dispositivos. Plantean dos grandes objeciones: reducen las competencias de sus estudiantes que pasan a depender de un artefacto y distraen a los que no atienden a sus explicaciones.
Algunas voces críticas hacen notar la dependencia de la tecnología a la que estamos llegando, y es cierto: también dependemos ahora de las plumas o los lápices, incapaces de preparar nuestra propia tinta o papel… o zapatos o ropa (¿por qué necesitamos protegernos del frío o del sol cuando otras especies no lo necesitan?). Nos puede parecer que nuestros zapatos son menos “dependencia tecnológica”, pero no se lo parecía así la tribu amazónica que se reía de los misioneros, incapaces de caminar descalzos por la selva. La “dependencia tecnológica” comenzó hace muchos miles de años, y los saltos más fuertes se relacionan con el fuego o la rueda, más que con esos dispositivos móviles.
Y sobre la distracción de los alumnos, quizás convenga preguntarse cuántos alumnos realmente están escuchándonos cuando fingen oírnos en clase; y, de estos, cuántos recuerdan lo que han oído o escuchado.
Se trata de un nuevo modo de enseñar, más dinámico y más complejo, en el que el docente debe saber jugar con la dinámica del grupo para gestionar los momentos, al tiempo que se facilita y potencia el aprendizaje.
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